Según fuentes policiales, el accidente doméstico se produjo primeramente por negligencia, y por otra parte por un desgraciado descuido de la madre del pequeño.
El chico se había despertado cuando su madre se hallaba lavando y se dirigió gateando hacia donde se encontraba su mamá, hallando en el camino el prolongador eléctrico al que tomó con sus dos manos recibiendo una inmediata descarga eléctrica. El pequeño fue llevado de urgencia hacia el hospital zonal, pero llegó a éste sin signos vitales y no pudo ser reanimado por el personal médico.
