El presidente de la Cámara de Farmacéuticos, Francisco Puló, pide a las empresas prestadoras de servicios de la salud que disminuyan lo que cobran en materia de rentabilidad, de lo contrario les cortaría el servicio.
De ser así, la gente deberá pagar los remedios y luego pedir el reintegro en las respectivas obras sociales.
Explicó que en la crisis del 2002, las farmacias cedieron parte de la rentabilidad a las obras sociales para mantener la prestación de los servicios, pero ya se tornó económicamente insostenible.

